sábado, 1 de septiembre de 2018

El misterio de la Estación Puente Cal y Canto.


      Se ha preguntado alguna vez ¿por qué la Estación de Metro  se llama “Cal Y Canto” ?; ¿Por qué en la Estación Cal y Canto hay una Estación Mapocho?; ¿Llegaron primeros los metros o los trenes?; ¿Quizás los trenes se fueron porque llego el Metro?; ¿Sera éste el primer caso de segregación ferroviaria? Bueno, a continuación resolveremos muchas de esas inquietudes y dejaremos planteadas otras.
      Lo primero, el nombre se lo debe a la mayor obra de ingeniería que se ha desarrollado en Chile, según una prestigiosa asociación de historiadores de Chile (TPAHCH),  el Puente Cal y Canto. Y su nombre no se lo debe a un par de arquitectos que cantaban reguetón en su tiempo libre, sino a que se construyó en base a cal y cantos de piedras. Esto no quiere decir que el Puente del Arzobispo esté hecho con huesos de sacerdotes, ni que el puente más famoso de los últimos años en Chile esté hecho con picos de gaviota, (gaviota en mapudungún se dice kawkaw) aunque eso explicaría porque quedo como el pi…
      No es que no hubiera puente ahí antes, lo que pasa, es que nuestra famosa capacidad de planificar bien viene de desde el siglo XVII, cuando hicieron el primer puente ahí, no se les ocurrió que después podrían inventar las carrozas,  entonces hicieron un paso del ancho justo y necesario para que pasara una carretilla, y como lo hicieron de puros palos, lo bautizaron como Puente de Palos, no quiero imaginar como le habrá puestos a sus hijos el que le ponía los nombres a los puentes. La persona a cargo de la Obra fue el Corregidor de Santiago Luis Manuel Zañartu, quien fue nombrado Superintende de las Obras del Rio. Y como era muy corregidor decidió que para ahorrase unas luquitas las faenas las realizarían los reos de ese tiempo.
       Ya solucionado el problema de la mano de obra, ahora tenían que darle firmeza a la mezcla de cal y canto, y para eso usaron más de 200.000 huevos de gallinas, ¿cuál fue el problema?, las gallinas estaban en las Chimbas, imagínense acarrear doscientos mil huevos a pie por el puente de palos, literalmente eso fue un hueveo.         Finalmente, el 20 de junio de 1779 se da por inaugurado el majestosos Puente Cal y Canto, con una calzada de 9 metros y un largo de 200 metros, es decir 1000 huevos por metro, ni en la hora punta se llegan a esas tasas hoy en día.

      Y ahora de seguro se preguntarán ¿por qué nunca he visto semejante obra de ingeniería? Y aunque usted no lo crea, el puente fue dinamitado en 1888, las constantes crecidas del río Mapocho, que provocaban grandes inundaciones en Santiago, hicieron tomar la medida de canalizar el cauce del río, lo que obligo a destruir la que quizás hoy sería la mayor atracción turística de la ciudad y en cambio nos dejó un parque forestal tan mal diseñado que no se ocupó ni un mísero huevo en su construcción.

      Ya en 1987 se hace un homenaje al puente y se bautiza la estación de metro que se ubica dónde antes estaba el antiguo puente con su nombre,  y se le da el color amarillo en honor a las doscientas mil yemas de huevos que se ocuparon en su construcción.

P.D: La redacción y ortografía de esté articulo está en español colonial de las Chimbas, por si encuentra algo medio extraño.  

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